🪶 Mis raíces, la nostalgia y lo que sigo siendo

Como dicen en Colombia: “Desde septiembre se siente que llega diciembre”.
Y, sin saber cómo, una sombra de nostalgia empieza a merodear,
silenciosa, por los rincones de mi alma
Nostalgia: una palabra que, en su mismo significado, trae dolor.
Viene del griego nóstos (regreso) y -algía (dolor).
Se ha asociado con extrañar, y conlleva en sí misma un agridulce:
se extraña la dulzurauna sombra de nostalgia empieza a merodear, silenciosa, por los rincones de mi alma de algo que ya no está…
pero que fue, y que de algún modo sigue presente en la memoria y en los sentimientos.
.
🌾 El deseo de volver
En estos días me ha visitado esa melancolía,
ese deseo profundo de mi tierra:
de saludar a mi gente,
de abrazar a mi familia y a mis amigos.
Sé que no soy el único que está lejos de su patria.
Esta ciudad tiene 10 millones de personas,
y más del 40 % nació en el extranjero.
También sé que esta realidad no es nueva:
a lo largo de la historia, muchas personas han tenido que abandonar su tierra.
muchos caminamos con el corazón dividido entre dos mundos.
Y gracias a ello, el mundo es lo que es.
.Y aunque trato de verlo con objetividad,
mis sentimientos siguen siendo pura emoción.
Como decimos en Colombia:
“Mal de muchos, consuelo de tontos.”
🌅 El camino y la fe
La verdad es que nunca soñé con vivir en el extranjero.
La vida —y mis propias decisiones— me trajeron hasta aquí.
Y aunque el dolor no ha faltado, tampoco la fe,
ni la esperanza, ni el deseo de hacer de este mundo un lugar mejor.
Dios ha sido fiel.
Y en medio de los días grises siempre aparecen personas hermosas,
generosas, que hacen más llevadero el camino.
Cada una tiene un rinconcito en mi corazón.
❤️ Lo que sigue vivo
Hace poco, mientras pensaba en todo esto, comprendí algo:
mi tierra no está lejos, está en mí.
Vive en mis gestos, en mis palabras,
en la música que escucho y en los recuerdos que guardo.
Por eso, aunque sienta nostalgia,
sé que no he perdido nada:
Y que, por muy lejos que esté de ella,
y de tantas personas bonitas que dejé en mi país,
mi esencia es la misma.
Mi tierra y mis amigos forman parte de quién soy.
Y aunque sienta esa nostalgia,
ese deseo de estar allá…
la verdad es que ellos están aquí, conmigo:
en mi corazón,
en mis recuerdos,
y en los sentimientos que un día sembraron en mí.
Gracias, amigos y familia, por ser y estar.
Gracias, Colombia.
Gracias, Cali.
Gracias, Chaparral.
¿Qué parte de tu tierra llevas contigo, aunque estés lejos?
¿Hay un olor, un sonido, una voz que aún resuena en ti?
Cuéntamelo abajo —o guárdalo en silencio.
Ambos valen. Ambos sanan.
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