Entre la espera y la sonrisa

1. El intento y la espera
Una y otra vez intentando dar un gran paso, y a veces —muchas veces— las cosas no se dan como esperaba.
Y entre las dilaciones y esa espera que te pone en vilo, la impaciencia y el desespero, alguien me dijo “ya casi”.
Y yo me reí, jajajaja, y respondí:
“Un quizás que ya casi, pero todavía no…
en consecuencia, será de pronto. Tal vez, quien sabe ”
2. La joya de la paciencia
El amigo se rió también y dijo:
“Esa frase es una joya. Tiene el ritmo de la paciencia con un toque de humor resignado,
como quien sabe que el destino viene lento, pero viene.
Suena a esas verdades que solo se aprenden viviendo, esperando y sonriendo a medias.”
3. La sonrisa como conciencia
Una gran frase le dije y simplemente repliqué:
“No podemos sonreír a medias,
pues la vida no es un mal chiste.
Las cosas son como son,
y la sonrisa es la forma más consciente
de aceptar la realidad.”
4. La reflexión interior
Y entre risas y comentarios, me quedó sonando esta expresión que me salió de lo hondo…
de tantas esperanzas perdidas y de tantos quizás, de tantos adioses y castillos de naipes…
y de tanta belleza a mi alrededor.
Porque sí, hay belleza.
En lo simple, en lo que no buscamos:
en una palabra amable, en la luz que atraviesa una hoja,
en los ojos de alguien que escucha sin prisa, en la sonrisa de un niño.
La vida, a pesar de todo, siempre deja un rastro de ternura,
una huella de lo bueno que insistimos en no ver.
5. El equilibrio
Y quizás de eso se trate — de un extraño equilibrio entre lo que se pierde y lo que se aprende,
entre lo que se escapa y lo que, en silencio, permanece.
6. La decisión y el cierre
Sí, la vida no son cursilerías; a veces es tormenta y dolor, o yo qué sé.
Pero también es libertad y decisión,
y la mejor decisión que he tomado es poder sonreír.
Y no con amargura, no con desdén…
solo pienso: siempre será mejor.
Y ese será se hace uno con mi sonrisa,
y de alguna manera el ahora tiene otro color.
Alegría y dolor, dos caras del momento.
Sonrío… y digo: vale la pena.
Vale la pena sonreír, vale la pena esperar
y vale la pena intentar —de una y mil maneras—
hacer un mundo mejor.
Y a propósito, ¿cómo es tu sonrisa?
¿Qué tal si ahora le ganas al estrés, al aburrimiento o a la tristeza,
y das la mejor de todas tus sonrisas?
Para ti… o para quien quieras.
Porque cuando sonríes, aunque sea un poco,
el mundo también parece recordar
que todavía vale la pena existir. 🌻
Saludos,
Fredy Vizcaya Sánchez
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